UNA COMUNIDAD NUTRIDA DE LA DIVERSIDAD

Hace meses canalicé un mensaje muy claro sobre la importancia de terminar con los estigmas. De hecho, escribí un post en este mismo blog.

Y para mí tenía mucho sentido porque un mundo de unidad (hacia lo que nos dirigimos), solo puede darse desde la integración; no desde la separación y la exclusión.

En aquel momento no era consciente de la envergadura de esa información, y este año 2024 me ha ido llevando por diferentes escenarios personales que me han puesto en contacto precisamente con todo esto.

Y han sido de una riqueza, una belleza, un amor y un agradecimiento tan grande, que me he enamorado completamente de todas y cada una de las personas que me he ido encontrando en este camino.

He llegado a experimentar literalmente el » YO SOY TÚ » o el «TÚ Y YO SOMOS LO MISMO». Sin dualidad. Y con el corazón totalmente abierto.

En el mes de Abril, comencé a hacer voluntariado en Málaga, en una Fundación enfocada en l@s niñ@s y jóvenes con cáncer y sus familias.

Fue un auténtico placer disfrutar con estos peques entre consultas y terapias hospitalarias.

¡Vivir el momento presente, reírse, jugar, crear magia y fantasía, quererse, superarse, despertar la ilusión, agradecer!

Y también acompañar a las familias, simplemente dándoles espacio para el descanso o, quizás, para echarnos unas carcajadas con anécdotas divertidas, y así liberar la tensión del día a día.

En julio, ya instalada en Madrid, comencé a trabajar como enfermera en campamentos de verano en Colegios de Educación Especial.

Fue una decisión que tomé con una gran certeza interna de que esa experiencia laboral traía un regalo importante para mí.

Y vaya que si lo trajo !! CONECTÉ CON LA FELICIDAD EN ESTADO PURO.

Cuantísimo amor puede haber en un solo corazón.

La libertad de expresarse un@ tal como es, y dándose el permiso de validar cada uno de sus sentimientos (enfado, tristeza, amor, alegría, miedo, aburrimiento, ansiedad,…). Instinto y emoción puestos en juego. La mente no toma espacio.

Y ser consciente de que para compartir no hace falta emitir palabras. Nos relacionamos desde la energía. ¡ Extraordinaria manera de vincularse y de poder acompañarl@s !

Cuantísima pillería y chispa encontré en cada un@ de ell@s!

Experimenté lo que llamamos » AMOR INCONDICIONAL». Amor sin manipulación. AMOR VERDADERO.

Disfruté, canté, bailé, gocé, me divertí, jugué. ME PERMITÍ SER, aún más; y desde el placer. Sin ningún tipo de juicio interno ni externo.

Y conocí a las familias, que necesitan tanto ser vistas, escuchadas y acompañadas. Y sobre todo, sentirse integradas en la comunidad social.

Mamás, papás, herman@s, abuel@s, etc. Personas tan humanas, cariñosas, dedicadas y generosas. Las admiro y las felicito.

Ahora, finalizando el año, mi mirada y atención se están viendo dirigidas a las personas sin recursos materiales.

Siento mucha cercanía y necesidad de conocerlas, de acompañarlas, de aprender de ellas. Hay algo internamente que me recuerda que nuestro valor no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos, de lo que traemos en servicio del mundo.

Con ganas, me abro a recibir lo que la vida me quiera mostrar. Disponible y presente para seguir creciendo y poniendo semillas para la Nueva Humanidad.

Y creo que no es casualidad que dentro de una semana, toda la comunidad educativa de mi colegio (alumnos, profes, sanitarios…), tengamos una formación sobre INCLUSIÓN.

Por una COMUNIDAD SALUDABLE, ABIERTA A LA DIVERSIDAD

Un fuerte abrazo familia!

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