
De manera habitual estamos acostumbrad@s a entablar relaciones en base a algo que tenemos en común (familia, amigos, trabajo…), y normalmente nuestro conocimiento de las personas que nos rodean se vuelve algo más superficial, encasillado y predecible.
Pero, ¿cómo sería vincularme desde el ser esencial que me encuentro delante? Sin la etiqueta de «padre», «hermano», «Antonio el de filosofía», «mi amiga de teatro Rosa», «mi compañera de estudio Jimena», «mi compi de turno de trabajo Adrián», y así sucesivamente.
¿Cómo sería entablar una relación con un ser desde cero, como si no lo conociese absolutamente de nada; y empezase a contarme su historia de vida en primera persona, desde su llegada al mundo hasta ahora?
Probablemente los juicios dejarían de estar presentes, la escucha y la mirada desde el corazón se activarían, los muros de defensa se vendrían abajo y como resultado se establecerían puentes de confianza y conexión verdadera.
Por ello, te invito a que te des la oportunidad de probar la experiencia. Explora a vincularte, desde la esencia, con aquella persona con la que sientas tienes dificultades, incomodidad o falta de comunicación.
Acércate a conocerla desde esta perspectiva curiosa, atenta, presente, madura y tierna. Quizás descubras a un ser entrañable, con una historia que se parece a la tuya más de lo que te imaginabas, con las mismas encrucijadas en el camino. Y que te recuerda que solo a través del corazón creamos lazos de unión auténticos.
«Lo esencial es invisible a los ojos»

