ACOGIENDO AL MIEDO

¿Quién no ha sentido alguna vez el MIEDO?

Es una de las emociones más populares, odiadas y evitadas.

Además, hay que decir que, no se le ha otorgado muy buena fama, porque pareciese nos enfrentásemos con algo que, a priori nos pone en dificultad.

Por otro lado, en los últimos años, se nos ha infundido esta emoción, «tan mal vista», a dosis escandalosas, de la mañana a la noche.

Como consecuencia nos hemos encontrado con personas angustiadas, limitadas en sus funciones personales, bloqueadas, con contracturas y rigidez en cada rincón de su cuerpo, incapaces de afrontar el día a día, sometidas y manipuladas, inestables, con falta de control sobre sí mismas y, sobre todo, INSEGURAS.

A través de este «MIEDO», se han desconectado de su esencia, de sus cualidades, de sus talentos, de su potencial, de su fuerza, de su vitalidad, de su confianza, de su abundancia, de su amor propio, de su capacidad para evolucionar y ser su mejor versión.

Te propongo algo! ¿Te acuerdas de Sulley de la película Monstruos SA? Para mí, él representa la emoción del MIEDO: «EL MIEDO SANO». Solo con mirarlo atentamente, un@ es consciente de que para nada se identifica con lo que nos han contado.

Personalmente, me gusta tenerlo por la casa y llevarlo a la consulta.

Me recuerda que cuando esta emoción tan importante llamada MIEDO aparece en mi vida, es momento de pararme a su lado, mirarla atentamente, abrazarla y preguntarle qué mensaje viene a traerme. De esta manera, parece que me resulta más fácil, sano, cómodo y tranquilo relacionarme con ella.

El MIEDO aparece con la intención de protegernos y de que no corramos peligro.

Ahora bien, somos nosotr@s, personas ADULTAS y CONSCIENTES, las que después de escucharle sobre los «supuestos peligros que nos acechan», conozcamos y entendamos qué hay detrás de su mensaje y podamos calmarlo con la realidad del AQUÍ y AHORA.

MAHAKARUNA ( 7/3/2023)

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